1 Castillo, 3 Torres

Actualizado: mar 8

Unas de las características más distintivas de los castillos aparte de su aire de nostalgia y de misterio, son sin lugar a duda sus murallas y sus torres. El Castillo Mühlberg esconde en su diseño único 3 torres diferentes además de brindar un toque estético, cada una esconde una funcionalidad que hace de este palacio una verdadera reliquia de finales de la edad media e inicio del renacimiento.

La primera torre que salta a la vista es la Cúpula que se alza como cabezal de esta fortificación y de toda el área que protege. Su color negro ceniza destaca desde lejos y en particular desde el puente de entrada, pues cuando se mira de frente se advierte la opulencia y el poder de las familias que la construyeron. Cuatro puertas alrededor brindan una vista de 360° grados hasta donde el ojo permite ver. En la cúspide se enarbola un asta de bronze con la heráldica de la familia Wettin (los nobles que fundaron y gobernaron Sajonia) y una potente esfera dorada puntiaguda que hace alusión al sol, pero también quizás a un arma medieval. Como todo en este castillo la posición de la Cúpula es estratégica e instrumental, desde allí se mantiene guardia sobre la entrada y sobre cualquiera que se aproxime. En su base se asienta el gran Portón, que sólo se abría si desde arriba se daba la orden.

Una segunda torre sólo puede ser apreciada una vez se entra en el gran patio. Esta torre interna se ubica en un ángulo diagonal a la entrada principal que la oculta cuando se abren los portones. A sus pies se extiende una piedra de color oscuro al estilo de un tapete ceremonial que revela su verdadera función: El acceso a las recámaras del rey. Desde allí las personalidades notables que habitaron esta residencia a lo largo de cinco siglos, ejercían las funciones de comando y control de esta región fronteriza del Imperio Romano Germánico. Siguiendo esta funcionalidad, la discreta torre sirve como epicentro de cruce de información y vigilancia, ya que gracias a su diseño protuberante, las ventanas se benefician de un gran panóptico hacia el resto de las áreas internas.

La tercera torre es quizás la más misteriosa. Aunque parece ser la más alta y robusta por lo cual se identifica como una torre de vigilancia medieval, solo puede ser vista desde ciertos ángulos. A la altura de unos cinco pisos de su cilíndrica estructura, se abren pequeñas ventanas circulares que demarcan una ventaja defensiva para poder disparar proyectiles fácilmente. Cuenta con un acceso rápido a la recámara del rey para dar avisos de forma inmediata. Solo alguien que visita el castillo sabrá las pericias que hay que hacer para llegar hasta el nido superior, pues resulta curioso que siendo la más alta, no se puede ver desde adentro del patio, escondiendo su presencia como máximo punto defensivo y dificultando su acceso a cualquier intruso.


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